Caracas, 5 de mayo de 2026
La integridad de una organización política depende estrictamente del respeto a sus normas fundamentales y a la ética de quienes la integran. En los últimos tiempos, hemos observado con preocupación cómo un grupo de personas pretende fracturar la unidad bajo una denominación inexistente en nuestros estatutos. Al autocalificarse como una fracción de GENTE, incurren en una imprecisión técnica y legal, pues tal figura no está contemplada en nuestra normativa interna.
Este grupo se ha dedicado sistemáticamente a vilipendiar a las autoridades legítimamente constituidas y a usurpar de manera flagrante los símbolos que representan nuestra lucha. Han abusado de la buena fe de ciudadanos honestos, proyectando una imagen de dirigencia que no poseen ni han podido sustentar ante la ley. Es necesario recordar que esta pretensión arrastra una historia de una década marcada por la ilegalidad y los intentos fallidos de reconocimiento.
La falta de voluntad política de este sector ha quedado en evidencia tras agotarse todas las instancias de diálogo y participación democrática. Todo cuanto este grupo ha pedido, requerido o exigido se ha tramitado formalmente, incluyendo la convocatoria a una Directiva Nacional a la cual simplemente no asistieron. Posteriormente, solicitaron un Encuentro Nacional para renovar autoridades, el cual fue convocado con todas las de la ley, obteniendo nuevamente su inasistencia como respuesta.
Para dicho Encuentro Nacional se realizó, además, un llamado público abierto para que cualquier interesado pudiera inscribir su plancha y participar en el proceso. A pesar de contar con todas las garantías para medir sus fuerzas de manera legítima, decidieron no inscribirse, prefiriendo la vía del conflicto externo. Esta actitud demuestra que su interés no es la democracia interna, sino la desestabilización de una estructura que se niegan a validar con su presencia.
En un intento por lavar su imagen, hoy se presentan ante la opinión pública cubiertos por un pretendido barniz de legalidad, autoproclamándose como los únicos fundadores. La realidad numérica desmiente su relato, pues este grupo está compuesto apenas por tres personas, mientras que en la institucionalidad nos mantenemos cinco de los fundadores originales. La legitimidad reside en el cumplimiento de los pactos y en el respaldo de la mayoría establecida en nuestra acta constitutiva.
Su postura no solo es excluyente, sino que pretende negar el derecho fundamental a la participación política y al voto de quienes no pueden asistir presencialmente a las reuniones. Resultan inaceptables las descalificaciones contra aquellos que se vieron forzados a abandonar el país, utilizando términos peyorativos para referirse a la Dirección Nacional. En la práctica, esta actitud busca segregar a un importante número de venezolanos que hoy forman parte de la diáspora.
Por cierto, una de las principales banderas de lucha de la oposición es reconocer plenamente los derechos de participación de los venezolanos en el exterior. Resultaría una aberración que en nuestro propio partido no se hicieran las adaptaciones debidas para que nuestra militancia pueda ejercer sus derechos desde donde se encuentre. No podemos exigir afuera lo que no estamos dispuestos a garantizar adentro; la inclusión es un principio innegociable de nuestra organización.
Nuestras normas establecen con total claridad los mecanismos legales para realizar modificaciones estatutarias de manera válida. En tal sentido, todas las actuaciones que la Directiva Nacional de GENTE ha ejecutado hasta el presente se encuentran perfectamente enmarcadas en dicha normativa. El apego a las normas estatutarias y legales constituyen los fundamentos que nos amparan y son prueba fehaciente de que nuestra gestión se ciñe estrictamente a la legalidad vigente, la cual haremos valer ante los organismos competentes en caso de ser necesario.
Hasta el momento, nuestra respuesta ante los ataques ha sido el silencio prudente y el apego estricto a la institucionalidad que defendemos como valor central. No hemos caído en la tentación del conflicto estéril, manteniendo siempre un lenguaje decente y constructivo para con nuestros seguidores. Entendemos que la política de altura se mide por la solidez de los argumentos y el respeto absoluto a las reglas de juego que todos aceptamos al fundar este movimiento.
A pesar de que estos individuos se autocalifican de manera arrogante como políticos curtidos, su conducta demuestra una notable falta de madurez institucional. En la realidad de la acción política, estamos dictando cátedra de serenidad frente a las amenazas y los intentos de descalificación interna. La verdadera veteranía política se demuestra en la capacidad de construir y proteger las instituciones, no en el afán de destruirlas por intereses personales.
Seguiremos transitando el camino de la legalidad, con la frente en alto y la tranquilidad que da el cumplimiento fiel de nuestros estatutos. La historia política siempre pone a cada quien en su lugar, y el nuestro es el de la transparencia y la defensa de la justicia. No permitiremos que la ambición de unos pocos empañe el esfuerzo colectivo de una organización que nació para servir a la nación con integridad y verdadera altura moral.
p/ La Mesa Ejecutiva Nacional de GENTE

Noel Álvarez
Coordinador Nacional

